Fragment del llibre "El mundo de los virus", de Paul D. Thomson, p- 13-14. Editorial Labor, Barcelona, 1976.
En el siglo XIX, el científico francés Louis Pasteur y otros demostraron que ciertas enfermedades transmisibles están originadas por criaturas demasiado pequeñas para ser visibles a simple vista. Muchas de estas enfermedades están causadas por bacterias unicelulares que pueden ser observadas con ayuda del microscopio óptico. La rabia, sin embargo, planteaba un misterio. En la época de Pasteur, uno de los espectáculos más espantosos era la visión de un perro enloquecido por la rabia, ya que el perro podía transmitir la enfermedad al hombre a través de la mordedura, y la dolencia era casi siempre fatal. La enfermedad ataca al sistema nervioso central. Los científicos al examinar las células nerviosas de las personas que habían muerto de rabia descubrieron lo que denominaron "cuerpos de inclusión", pero éstos no aparecían como el agente infeccioso. Pasteur hizo un estudio completo de la enfermedad y fue capaz de desarrollar un tratamiento para las personas mordidas por perros rabiosos. Sin embargo, él no encontró una bacteria rábica, concluyendo que la enfermedad estaba causada por algún microorganismo demasiado pequeño para ser visible con el microscopio. Este organismo no podía reproducirse fuera del tejido vivo. Pasteur desarrolló una forma de cultivar el misterioso agente, inyectando tejido enfermo triturado a un animal sano. El animal caería enfermo, y su tejido podría ser inyectado a su vez en otro animal. De esta manera, la causa de la enfermedad podía ser cultivada a través de sucesivas generaciones de animales de laboratorio. Pasteur denominó "virus" al agente, pero no le dio el mismo significado que este término tiene hoy. "Virus" es una palabra latina cuyo primer significado fue líquido viscoso o veneno. La palabra "virulento" deriva de ella. En la época de Pasteur se aplicaba este término indiscriminadamente a cualquier microorganismo, en particular al que no había sido identificado al microscopio. A medida que pasó el tiempo se descubrieron otras enfermedades animales y humanas causadas por agentes que no podían ser detectados con el microscopio óptico.
En el siglo XIX, el científico francés Louis Pasteur y otros demostraron que ciertas enfermedades transmisibles están originadas por criaturas demasiado pequeñas para ser visibles a simple vista. Muchas de estas enfermedades están causadas por bacterias unicelulares que pueden ser observadas con ayuda del microscopio óptico.
La rabia, sin embargo, planteaba un misterio. En la época de Pasteur, uno de los espectáculos más espantosos era la visión de un perro enloquecido por la rabia, ya que el perro podía transmitir la enfermedad al hombre a través de la mordedura, y la dolencia era casi siempre fatal.
La enfermedad ataca al sistema nervioso central. Los científicos al examinar las células nerviosas de las personas que habían muerto de rabia descubrieron lo que denominaron "cuerpos de inclusión", pero éstos no aparecían como el agente infeccioso. Pasteur hizo un estudio completo de la enfermedad y fue capaz de desarrollar un tratamiento para las personas mordidas por perros rabiosos. Sin embargo, él no encontró una bacteria rábica, concluyendo que la enfermedad estaba causada por algún microorganismo demasiado pequeño para ser visible con el microscopio. Este organismo no podía reproducirse fuera del tejido vivo.
Pasteur desarrolló una forma de cultivar el misterioso agente, inyectando tejido enfermo triturado a un animal sano. El animal caería enfermo, y su tejido podría ser inyectado a su vez en otro animal. De esta manera, la causa de la enfermedad podía ser cultivada a través de sucesivas generaciones de animales de laboratorio.
Pasteur denominó "virus" al agente, pero no le dio el mismo significado que este término tiene hoy. "Virus" es una palabra latina cuyo primer significado fue líquido viscoso o veneno. La palabra "virulento" deriva de ella. En la época de Pasteur se aplicaba este término indiscriminadamente a cualquier microorganismo, en particular al que no había sido identificado al microscopio.
A medida que pasó el tiempo se descubrieron otras enfermedades animales y humanas causadas por agentes que no podían ser detectados con el microscopio óptico.